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Universo Iberiza

Seguridad informática en el Internet de las Cosas

Riesgos para personas, empresas y estados sobre el Internet de las Cosas. ¿Qué puedes hacer para mejorar su seguridad?

El Internet de las Cosas (IoT) está pensado para facilitarnos el día a día y se encuentra en casi todos los aparatos que puedas imaginarte: televisiones, neveras, coches… Gracias a esta nueva tecnología, tu nevera, por ejemplo, puede avisarte de que se te han acabado ciertos productos. Pero no solo eso, puede hacer el pedido al supermercado para reponer esos productos mientras que tú solo has tenido que darle a un botón para que todo esto pase. Increíble, ¿verdad?

Riesgos del Internet de las Cosas

Sin embargo, todo tiene riesgos y a la hora de hablar de protección de la información, los IoT son de los más peligrosos.

El principal inconveniente es que la idea de conectar todos estos aparatos a Internet es relativamente nueva, por lo que en muchas casos la seguridad no ha estado contemplada a la hora de diseñar el producto. El Internet de las cosas está pensado como algo que sea fácil de conectar, que funcione con una mínima configuración, suponiendo también un blanco fácil para los ciberataques.

Uno de los ejemplos más claros de la falta de seguridad en los IoT es que en muchas ocasiones las contraseñas no se pueden cambiar, y de poder hacerlo, los usuarios raramente eligen alguna que sea lo suficientemente segura.

Debemos tener en cuenta que con los datos que se mueven alrededor del IoT (Internet of things) se puede crear una imagen bastante acertada de nosotros, por eso es importante cuidar esa información.

Seguridad en Internet de las Cosas (IoT)

Problemas de seguridad y privacidad de IoT

Los principales problemas de seguridad y privacidad de IoT se pueden catalogar de la siguiente manera:

  1. Demasiada información: Estos dispositivos pueden almacenar muchísimos datos. Tanto es así que las grandes compañías están destinando el 70% de su fondo para inversiones para seguridad básica en la red.

  2. Perfiles públicos no deseados: ¿Cuántas veces hemos aceptado los términos de uso sin leernos el documento? Toda esta información ayuda a las empresas a crear un perfil sobre nosotros.
  3. La escucha secreta: Los IoT son fáciles de hackear. Están pensados para que sean de conectividad sencilla, por lo que podrían ser utilizados para obtener la información que guardamos en ellos.

 

Para que el IoT sea finalmente efectivo y fiable, debemos empezar a resolver dichos problemas y de esta manera, poder sacarle todo el partido que podría suponer para nuestro día a día.